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Industria audiovisual

Oigan, ¿cómo me sienta este acento?

Los personajes de una historia audiovisual pueden ser interpretados por actores con la misma lengua materna y acento que el personaje. Cuando esto no pasa, se debe a algún motivo y seguramente tenga consecuencias durante la recepción del capítulo o película.

El dominio de acentos como destreza dramática

En la actuación se da vida a personajes representando sus emociones, gestos propios, a veces voz peculiar, con un físico determinado… Adoptar otro acento podría ser una habilidad que pedirles a los intérpretes, pero invertir esfuerzo en adquirir un nuevo acento no garantiza el éxito; especialmente si existe mucha distancia con la lengua nativa o el entrenamiento es mejorable.

Además, por sus dotes lingüísticas o circunstancias vitales, algunas personas tienen más facilidad que otras para hablar con otro acento. Es la situación de quienes vivieron parte de su infancia en otra región o país, cuya forma de pronunciar pueden recordar con pocas instrucciones.

Es cada vez más común que los aspirantes a actor tengan formación específica en sus estudios a este respecto. Y, en este mundo audiovisual globalizado y bajo demanda, tanto ellos como los profesionales de la interpretación están acostumbrados a escuchar obras de acentos distantes al suyo. Los británicos que buscan pasar por estadounidense o viceversa gozan de mucho contenido con el que prepararse.

Desde luego quien demuestra su versatilidad al pronunciar tiene potencialmente más oportunidades que otros. La vocalización es un requisito para todos sin importar el acento.

De todas formas, téngase en cuenta que estar pendiente de bordar el acento puede despistar o desgastar durante el rodaje y a lo mejor afectar a la actuación.

Las razones de producción que condicionan

Si el papel no lo requiere, ¿por qué no aceptar que el intérprete dé su acento materno a ese personaje? En general, sería recomendable preguntarse siempre si la asignación de un papel se produce por un estereotipo.

Hay proyectos en lo que el personaje tiene que ser interpretado por una actriz o actor concreto. Es tal vez un deseo de producción o dirección, un requisito para lograr financiación, necesidad de la historia por tratarse de clones criados en lugares lejanos o versiones de otra dimensión con futuros divergentes, casi una obligación de la genética por su parecido físico o un interés personal de ese intérprete, quien puede haber impulsado esa obra o se le ha permitido elegir papel.

En cualquier caso, por las repercusiones que un acento inverosímil conlleva entre el público, la recaudación y el prestigio de los implicados, parece conveniente que se compruebe su adecuación durante un casting con nativos de ese acento o con asesoría lingüística.

Pondría especial atención a personajes históricos o a aquellos de una misma familia. En principio se espera que un radical nacionalista lo interprete alguien de esa zona o que los hermanos criados en mismas circunstancias tengan el mismo acento. Por ejemplo, no siempre vale cualquier hispanohablante.

La fidelidad en este aspecto va cambiando algo. Así, aunque se sigue eligiendo a actrices angloparlantes para interpretar a Catalina de Aragón y sus comprensibles intervenciones en español no fluyen como las de una nativa, al menos se le pide que tenga un acento hispano cuando habla inglés.

En cuanto a lenguas extintas, es posible buscar a los candidatos más próximos. Así, para la serie Barbaren se seleccionó a un actor de Roma para un personaje que se comunica en latín del siglo I [más información sobre esta serie en el artículo anterior, enlazado al final de este].

Ahora bien, sigue habiendo en ocasiones un empleo absurdo de recursos: actores reduciendo su acento, mientras otros intentan imitar ese mismo acento en sus correspondientes relatos.

El acento (no) pasando desapercibido

Cuando el acento de un intérprete no suena natural o es diferente cuando no debería según la obra, parte de la audiencia suele considerar roto el pacto de ficción y se sale de la historia que le están contando, al menos brevemente.

No obstante, es probable que no se pueda ser objetivo cuando se sabe con antelación que el intérprete no es nativo y ha adquirido ese acento. Es como un spoiler y no podremos evaluar su maestría sin suspicacia.

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Personalmente elegiría intérpretes que no tuvieran que cambiar su acento, a no ser que sea por comedia (asunto también delicado). Sin embargo, hay actores y actrices que hacen un buen trabajo vocal y su personaje no sería lo mismo de otra manera.