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3 cosas que considerar al aprender idiomas viendo series y películas

Desde primaria he ido aprendiendo conceptos del inglés (y de alguna otra lengua más después). Sería con mi primer portátil cuando empezaría a ver y oír casi diariamente contenido extranjero en versión original subtitulada en español, normalmente. Esta es mi experiencia al respecto.

Mando de televisión y subtítulos en pantalla, así que probablemente alguien quiere aprender idiomas viendo películas o series

1. Distinguir las palabras

Mi oído tardó unos dos o tres en años en abrirse. Es decir, yo al principio dependía de los subtítulos para gran parte de los diálogos. No conseguía separar o reconocer las palabras. Un día me di cuenta de que, aunque no supiera qué significaba tal término, entendía qué estaba pronunciando el personaje. Eso me permitía identificar vocabulario nuevo, buscarlo y fijarlo. Ahora, otros años más tarde, a menudo soy capaz de percibir que un acento es diferente al resto.

Quizá otras personas noten avances en este sentido mucho antes, pero en general diría que hay que tomarse con paciencia la comprensión fonética. Algún día no tan lejano nuestro cerebro procesará cada amalgama de sonidos como un grupo de palabras casi todas conocidas.

2. Los subtítulos disponibles

Las opciones para alquilar capítulos, documentales y películas son muchas hoy. El televisor mismo permite cambiar el audio de lo retransmitido, en vivo o en diferido. Ahora bien, debemos tener en cuenta que tanto algunos contenidos de televisión como las plataformas de suscripción no muestran todos los subtítulos que podríamos esperar.

Por ejemplo, a veces pones el sonido original en la televisión, pero no hay subtítulos disponibles en ningún idioma. O también pasa que en algunos de los principales servicios de suscripción no se puedan seleccionar los subtítulos en el idioma original, como a mucha gente le gustaría para leer una transcripción de lo que se dice. Aconsejaría, por tanto, que el abanico de subtítulos se mire durante los 15 días o mes de prueba.

Sin embargo, la traducción audiovisual es un arte que se debe remunerar bien y parece razonable que solo se ofrezcan los idiomas que estiman más demandados por los clientes. Como los subtítulos están sujetos a derechos de autor, cada plataforma los encarga y costea.

3. El acento de los intérpretes

Si se quiere escuchar un acento o registro concreto, es muy probable que se encuentren series o filmes ambientados en esa zona o contexto, para así practicar. No obstante, por muy variados motivos, la expresión del intérprete no siempre encaja con la forma de hablar del personaje y/o con la historia en la que se basa.

Prefiero no dar ejemplos de esto, pues es muy probable que a todos se nos ocurran unos cuantos en que un actor estadounidense hace de británico o una actriz occidental habla con acento como si fuese eslava.

Por tanto, cuando aprender bien un acento sea muy relevante, recomendaría asegurarse previamente de que haya correspondencia entre la región en la que se criaron los actores con la de los personajes.

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Clases, viaje, entorno, contenidos audiovisuales que nos gusten… todo suma para la inmersión lingüística y el progreso en adquirir una segunda lengua.