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Guía sobre crear idiomas ficticios

Si estás pensando en crear idiomas ficticios para una historia literaria y sobre todo audiovisual, aprender qué cualidades suelen tener y qué conllevaría cada tipo puede resultar útil. Este artículo se divide en tres grandes bloques:

  • Lenguas reales: naturales y artificiales
  • Clases de lenguas artificiales (desde 3 perspectivas)
  • Elaborar una lengua ficticia para una historia

Qué es una lengua real

Un idioma es un sistema con finalidad comunicativa que se compone de un vocabulario (signos), reglas gramaticales (como el orden sujeto+verbo+objeto) y determinada forma de expresión (verbal, gestual, escrita).

Las lenguas reales se denominan naturales (natlangs) si surgieron de interacción comunitaria histórica o se conocen como planificadas o artificiales (constructed languages > conlangs) cuando se diseñan conscientemente.

No todos los idiomas naturales se siguen usando y de algunos no hay vestigios suficientes, pero pueden reconstruirse. Para saber cómo eran las lenguas extintas con restos incompletos, debe haber un trabajo lingüístico de recreación. Con una meta cultural, una hipótesis del arameo del siglo I se hizo o para The Passion (2004).

A veces para crear idiomas ficticios hace falta un alfabeto diferente

Casi desde los inicios de Internet, tanto los profesionales de la lengua como los aficionados de otros campos a los que les gustaba crear idiomas inventados compartieron sus conocimientos y dudas. A través de la lista de correo de conlangers en el mundo angloparlante y por medio de Ideolengua en el ámbito hispano.

A veces se usa un concepto en griego antiguo para esta tarea de confeccionar lenguas:  γλωσσοποιΐα(glossopoeia). Y al menos un conlang tiene una escisión lingüística política (el ido) y un par de miles de hablantes nativos.

Atributos de las lenguas artificiales

Se suelen categorizar los idiomas construidos según su intención, el nivel de complejidad y la originalidad de sus componentes. De este modo, el folkspraak sería un idioma auxiliar zonal, con voluntad de ser un sistema completo y que se fundamenta en las lenguas de origen germánico (a posteriori).

Tres tipos de lenguas planificadas según su propósito

Si los idiomas se inventan para facilitar la comunicación entre sociedades con diversos idiomas, se trata de lenguas auxiliares (auxlangs). La voluntad puede ser derribar barreras lingüísticas a nivel global, siendo una interlang (IALs) tal que el volapük, el novial o el interlingua de IALA. Puede que abunde una base occidento-céntrica. O también es posible buscar cierta comprensión zonal o regional, como el intereslavo o Medžuslovjansky que probablemente entenderán sin esfuerzo quienes hablan lenguas eslavas.

Se producen también lenguas diseñadas (engineered languages > engelangs) con objetivos filosóficos, lógicos o experimentales. El máximo exponente hoy para el ámbito cotidiano podría ser el ithkuil, que pretende ser una lengua precisa y concisa.

Sería una lengua artística (artlangs) cuando se confeccionan por motivos estéticos, para la historia de un relato o similares. En concreto, se han creado multitud de idiomas artísticos o lenguas de fantasía para los videojuegos, la música, la literatura o la ficción audiovisual. Se podría decir que tienen una magia que sitúa a toda la audiencia al mismo nivel.

Razones y usos de los idiomas inventados

En principio, se busca crear idiomas ficticios para otorgar más profundidad y verosimilitud a un mundo imaginario, pero no tiene por qué ser así.

El pionero en lenguas artísticas J. R. R. Tolkien elaboró una familia lingüística ficticia porque sí. Escribiría las novelas sobre la Tierra Media para dar vida a los idiomas que inventó: el quendian primitivo sería la protolengua de idiomas como el eldarin, que a su vez originaría sus lenguas élficas más populares, el quenya y el sindarin. David Salo es el consultor especializado en los idiomas creados para este universo.

Las artlangs literarias y audiovisuales cada vez más a menudo sobrepasan los límites de la historia y los espectadores se interesan por ellas. Este paso a ser funcional sucedió por primera vez con el klingon, ampliado desde Star Trek III: The Search for Spock (1984). Hoy se imparten cursos de este idioma planificado o del na’vi de Avatar (2009).

Algunas lenguas artificiales están sujetas a copyright y no pueden usarse con fines comerciales que no contribuyan a captar más público para las obras originales. Precisamente una restricción de derechos del loglan animó a ciertos seguidores ha elaborar el lojban, otra lengua planificada.

Niveles de desarrollo de las lenguas construidas

En función del nivel de desarrollo de una lengua planificada, se podrían distinguir cuatro tipos, aunque técnicamente solo se debería considerar lengua a aquel que es un sistema completo. Esta clasificación personal está sujeta a cambios y las líneas no están muy claras entre los tipos intermedios.

  • Las fakelangs o «lenguas» falsas serían el nivel mínimo, un intento sin pulir que se limita a gibberish o un blablablá exótico y atmosférico sin mucha base lingüística. Como puede que no se haya planeado con coherencia, al prestar un poco de atención a estos discursos es posible percibir que algo nos chirría si comparamos con lenguas naturales. Así pasa en algunas letras musicales, en el huttés en que se expresa Jabba en Star Wars VI (1983) o el simlish (aunque tiene cierta coherencia y fundamento en lenguas naturales).
  • Las «lenguas» relex (> relexification) consisten en mantener las reglas gramaticales de una lengua natural, pero diseñar un vocabulario nuevo y quizá alguna peculiaridad fonética. Este es el caso de la parseltongue de Harry Potter (2001-2011) tan sibilante como una serpiente o, quizá menos elaborada, la lengua divina de Leelo en The Fifth Element (1997). Se podrían incluir en este apartado también las lenguas privadas, los idiomas secretos o criptolenguas y algunos que son más bien jergas, como el nadsat de A Clockwork Orange (1971).
  • Los conlangs auténticos o bona fide son lenguas completas que, aunque probablemente no tengan el repertorio de palabras de un idioma natural, sí disponen de las demás herramientas para que haya una comunicación plena congruente y otras características de los idiomas naturales, como la evolución. El alto valirio sería una lengua ficticia de esta clase.

En cualquier caso, añadir tildes y apóstrofes sin más para hacer una lengua más extraña no funciona necesariamente. Y tampoco está justificado siempre crear un alfabeto propio.

Variedades de ideolenguas en función de su base

Se suele hablar de conlangs a posteriori cuando descienden o se fundamentan fielmente en lenguas naturales. Como llevan siglos conviviendo con villanos de muchas nacionalidades, la relex de los Minions (2005) se basa en seis lenguas naturales bastante extendidas.

Por otro lado, si un sistema lingüístico aspira a no fundar su léxico o normas en un idioma histórico, será un idioma inventado a priori. Tengamos en cuenta que, de momento, que yo sepa, es imposible que nos desprendamos completamente de nuestro conocimiento de las lenguas naturales y no influya en los idiomas construidos. Ahora bien, parece que la película Arrival (2016) no está lejos de lograrlo con la escritura (Heptápodo B) de una lengua extraterrestre (Heptápodo A).

Es bastante común que los sistemas lingüísticos que se tomen como inspiración sean relativamente minoritarios como las lenguas de los amerindios o muy diferentes a los idiomas más conocidos.

La necesidad de inventar una lengua ficticia

El escritor o guionista decidirá si hace falta mostrar exactamente cómo se expresa esa cultura. Por ejemplo, en E.T. (1982) no se aprecia una comunicación verbal entre los alienígenas (sino telepática) y, de hecho, el extraterrestre protagonista aprende lo básico para expresarse en inglés. Por otra parte, unos seres conversan en un idioma de sonidos melódicos en Artificial Intelligence (2001) y su significado se muestra en subtítulos.

También puede introducirse una explicación en la trama, una traducción intradiegética o un recurso audiovisual para que esa lengua extraña sea transmitida como lengua natural conocida por la audiencia. En un capítulo de Falling Skies (2×01, 2011-2015), los extraterrestres se comunican en inglés con un estadounidense a través de otro personaje humano cuya voluntad están controlando.

Los guionistas pueden usar una conlang para ambientar y tener chistes internos con los fans. El cifrado alienese de Futurama (1999-2013) consiste en mensajes escritos en otro alfabeto para aquellos espectadores que se fijan.

Alguna vez ha pasado que el esfuerzo de los lingüistas no se mostró en el metraje final, como el kriptoniano en Man of Steel (2013), que no llegó a hablarse.

Cómo crear idiomas ficticios

Si consideramos que una historia requiere el desarrollo de una «lengua» relex o plena, existirían dos posibilidades. Podríamos contratar a un profesional o confeccionarla nosotros mismos.

Mi consejo general sería elegir la primera opción, fue lo que hicieron George R. R. Martin y la productora, pero siempre dependerá de las circunstancias concretas (cuánto se usará de la lengua, tiempo, presupuesto). Si por ejemplo llevas años inventando idiomas como afición, por supuesto, adelante.

Contratar a alguien para que invente una lengua

Por lo que he leído hasta ahora, las producciones cinematográficas y televisivas que han delegado esta labor en un experto han acudido a lingüistas, frecuentemente profesores universitarios. También se puede recurrir a conlangers con experiencia, independientemente de su titulación.

La primera persona contratada para crear idiomas ficticios fue Victoria Fromkin en 1974; creó el pakuni para la serie Land of the Lost (1974-1976). Hoy, el especialista más conocido es el californiano David J. Peterson, desarrollador del dothraki (y algunos más) para Game of Thrones (2011-2019) y creador de conlangs para esta y otras series o filmes. Destaca por su fandom el trigedasleng hablado por los terrestres en The 100 (2014-2020).

Además de algunos expertos que aparecen en la sección siguiente, la Language Creation Society (LCS) acepta peticiones de encargos y muestra tarifas orientativas. Tiene socios en varios países.

El ideolingüista o grupo que se encargue de elaborar una lengua debería tener unas instrucciones de cómo se espera que sea. ¿Que suene familiar, agradable, …? Lo ideal es darles todos los datos disponibles de ella, como las palabras que puede haber en la novela que se está adaptando o que incluso ya aparecieron en algún episodio o largometraje antecesor. Cuanto más tiempo se pueda dar, mejor.

Inventar lenguas por cuenta propia

Para aquellos que quieran intentarlo ellos mismos, hay materiales a disposición que pueden servir como guía. Por un lado, están el documental (tráiler abajo), el canal de Youtube y el libro de Peterson (en inglés) cuyo enlace he añadido a la biblioteca. Este cubre los diversos bloques lingüísticos que plantearse y trae casos de estudio y phrasebooks.

Por otro lado, existe información en español, como el manual de Miguel Jaén, quien ha compartido algo del contenido en su blog. Igualmente tutoriales en Youtube, como los de Dani e Idiomas agrupados en la siguiente lista de reproducción; parece que sabe bien de lo que habla. Y, como explica Jennifer Moraz, el IPA chart interactivo ejemplifica los sonidos de los fonemas conocidos y cómo se representan internacionalmente.

Incluir una lengua inventada en un guión

Para huir de la procrastinación o retrasos en la escritura y permitir que quienes lean el texto entiendan (si es lo que se desea), se podría dejar en lengua natural aquellas intervenciones que se traducirán al idioma artificial más adelante. En el guión final que tendrán los actores sí debería incluirse al menos indicación fonética de sus diálogos, que puede acompañarse de una pronunciación correcta en audio.

Pronunciar ciertas lenguas es un reto para algunos intérpretes, sobre todo si son idiomas ficticios muy distantes fonológicamente de la lengua nativa del actor. Por ello es recomendable que se ensaye al principio al menos con el propio creador de la conlang o con un dialect coach, si se trata de un idioma planificado algo extendido. De esta manera se pueden evitar decepciones como la que dicen sucede con la pronunciación del esperanto en Incubus (1966).

Sea con una intención pragmática o por entretenimiento, imaginar idiomas requiere trabajo intelectual y genera valor cultural. Además, como en las lenguas inventadas para películas y series, todo el público puede vivir una experiencia que procura ser universal.