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Industria audiovisual

Esos momentos en que el figurante quizá debería hablar

Los figurantes son claves en la ambientación de la ficción audiovisual. Bien están en segundo plano o bien participan con alguna acción. Aunque a menudo solo hacen como que hablan de fondo, pueden intervenir como coro o emitir otros sonidos naturales siempre y cuando no sean inteligibles.

Público a una representación teatral. Si fueran personajes de ficción algunos podrían ser figurantes

Una persona que dice una palabra comprensible en una serie o película se considera ya actriz o actor de pequeñas partes, al menos en España. Su status es distinto en cuanto a perfil y condiciones laborales. Si una productora ha determinado que necesita 30 figurantes y cuatro intérpretes con frase, así lo gestionarán con agencias y representantes antes del rodaje.

Una palabra entre figurante y actor

En algún caso, beneficiaría al realismo que la dirección se plantease cierta flexibilidad para añadir algunas palabras espontáneas al guión según la necesidad que detecten en la escena. No es que ocurra muy a menudo, pero he visto una secuencias en las que el contexto pedía una breve interacción con alguna expresión verbal de los figurantes, pero estos no podían hablar porque no se les había contratado para ello.

Por ejemplo, el protagonista vive un momento de alegría, de rabia o de horror con algunas personas a su alrededor. Lo esperable es que alguien le diga “enhorabuena”, “no te preocupes” o lo que sea, sin embargo, eso no pasa. Un figurante hará algún gesto, pero no verbalizará la emoción. Se creará un momento relativamente incómodo para algunos espectadores. En la reacción algo se echa en falta, aunque la historia continuará.

Entiendo las circunstancias que llevan a que esto suceda. Además, quizá ni el equipo de sonido está prevenido para captar con suficiente claridad comentarios sueltos. Simplemente quería destacar el papel de la palabra en la humanización de todos participantes en un relato de cine o televisión.